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Drogas

28 agosto 2010

texto original martierraycielo.wordpress.com (no eliminar fuente en caso de copia)

El tema del empleo de drogas con fines rituales dentro del paganismo moderno parece un tanto controvertido, en ocasiones las únicas posturas que parecen existir en un momento dado son: «¡Drogas, yupi!» o «Las drogas son malas, ¿vaaaaaale?».  No se puede decir tampoco que lo mejor es un punto intermedio, como en otras cuestiones, ya que el tema de las drogas tienen tantas aristas que no es posible concretarlo en un único sitio.

Como siempre en estos casos, confieso no tener un conocimiento profundo sobre el tema, pero sí una serie de observaciones sobre pros y contras que me he ido encontrando.

Definición:

La definición de que se entiende por drogas en el contexto religioso es precisamente ese, que hay que darles un contexto religioso. No es lo mismo el consumo de drogas con fines lúdicos que con fines religiosos, la diferencia en los objetivos puede ser importante, tanto para elegir el mejor método de consumo como la sustancia en sí.

Dentro de las drogas además, existe un enorme abanico, cualquier medicamento es una droga, prácticamente, si nos ponemos rigurosos. Si hablamos de sustancias que pueden afectar la percepción, hasta el vino y el café son drogas. Con infusiones de artemisa, una planta en general considerada inocua y que pocos considerarían droga, mucha gente consigue sueños y, algunos, hasta visiones; hay que recordar que de la artemisa (del tipo ajenjo, más bien) se obtiene la abstenta, a la que no se la llama también «hada verde» por nada, y que está prohibida su venta en varios países precisamente por las mismas razones que otras drogas, categorizadas como «duras» lo están: producen problemas de dependecia y pueden destrozar a gran velocidad la salud de su consumidor si no se tiene cuidado.

En la mayoría de las ocasiones, las sustancias que se emplean con fines rituales se enmarcan dentro del gran abanico de los «enteógenos», que precisamente significa más o menos «inspiración divina».

Tradición:

El problema que existe en concreto dentro del paganismo actual con las drogas, es que carecemos de una tradición continúa donde apoyarnos.

Esto es un inconveniente grave, ya que si nos fijamos en otras muchas culturas donde hubo o aún hay empleo de sustancias fuertes con fines rituales, su uso está lleno normas, leyes, tabúes y, sobre todo, la presencia de gente familiar y experimentada con su trabajo ritual.

No hay apenas de eso en el paganismo moderno, la mayor parte de lo que sabemos de drogas con fines rituales dentro de nuestras propias tradiciones (podemos a prender de otras tradiciones también, pero eso trae otro tipo de problemas) es prácticamente teórico o experimental. Lo que en mi opinión supone un grave riesgo por dos principales razones:

1. La falta de experiencia al entender todo lo que experimetamos y lo que puede significar: ¿es bueno?, ¿es malo?, ¿dónde están los límites? Incluso aunque una persona llegue a enteder la relación de determinadas sustancias con su cuerpo, no quiere decir que pueda ayudar con su experiencia a otros, ya que no todos los cuepos y mentes reaccionan de la misma manera. Edad, sexo, peso, salud general, etc., son cosas que pueden hacer variar enormemente cómo una persona, y no otra, va a reaccionar. Conozco hombres adultos que con dos copas de vino hacen eses y mujeres que tras tres (o cuatro) aún pueden pintarse la raya del ojo con un pulso que dejaría helado a Robin Hood.

2. No hay un marco de entrenamiento previo, los viajes y las alucinaciones puden provocar mucha confusión en una mente no preparada, sin una tradición práctica y teórica fuerte. Si leemos literatura de los diferentes viajes experimentales o chamánicos, todos ellos están cargados de diferentes símbolos (aunque Jung y algún insistan en raíces comunes), si no somos capaces de comprender esos símbolos, si carecemos de un fuerte contexto en nuestras prácticas, las drogas no sirven de mucho.

Con fuerte en este apartado me refiero a que nuestras prácticas y creencias hayan llegado a un área profunda y subconsciente en nosotros; en mi humilde opinión, un conocimiento superficial puede ser negativo a ser empleado en estas prácticas. Por otro lado, también puedo ver como el empleo de sustancias puede servir de ayuda precisamente a encontrar información que carecemos sobre nuestras tradiciones.

Los pros en este sentido, es que con el gran avance de la medicina la gente puede experimentar e iniciarse en ellas llevando un seguimiento más profundo y detallado de cómo la sustancia le afecta, del que conseguiría si contara tan sólo con un único maestro por experimentado que fuera, y así estar mejor informados a la hora de ponerse límites y solucionar problemas.

Salud:

El uso de la mayoría de estas sustancias tiene efectos negativos para la salud. Simple y llanamente. No creo que sea deber de nadie vigilar lo que el vecino o la vecina decide echarse para el cuerpo, así que este es un punto que considero cada cual debe analizar de forma personal y decidir si le vale la pena el riesgo.

Lo único es que en ocasiones, la gente que habla en favor del empleo habitual de sustancias como si fuera algo exagerado parece ignorar que hay mucha gente ahí fuera a la que le va a hacer mucho daño, y a la que se lo ha hecho, a lo largo de la historia. Tomar drogas de forma experimental/relativamente habitual sin acabar perjudicando gravemente la salud es un privilegio de gente con una salud física y mental muy especial, no es algo corriente y no creo que debiera tratarse como tal (tres chicos jóvenes en mi entorno han llegado a tener problemas cardíacos difícilmente detectables, de uno de ellos no supieron nada hasta el momento en que murió en medio de un partido de fútbol, la salud humana es muy delicada).

Política:

Muchas drogas son ilegales, puede no estar bien, no digo lo contrario, pero hay que tener en cuenta que el comercio de drogas produce guerras, matanzas y miserias en muchos países para abastecer a los críos de clase media y alta de países ricos que los consumen.

La gente puede tener muy buenas razones para consumir drogas, también para luchar en favor de su legalización y uso con fines rituales. Pero juzgaré a cualquiera que se abastezca en el mercado negro, me da igual los razonamientos o excusas que se dé, esos sólo sirven para ayudarle a él a dormir por la noche. Nadie necesita tanto las drogas como para justificar las barbaridades que se cometen por su causa.

(Sí, si tu primo tiene una plantación de maría en casa y te pasa unos gramos me da igual, no estoy hablando de eso).

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