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Sobre niveles, Sumos Sacerdotes y esas cosas

3 abril 2010

El paganismo moderno, con la wicca a la cabeza, suele estar organizado normalmente de acuerdo a tres niveles (cuatro, si se cuentan los aspirantes): iniciada, sacerdotisa y suma sacerdotisa.

Tengo una impresión respecto a estos niveles que a menudo no tiene demasiado que ver con la que parece tener el resto del mundo. La mayoría de la gente asocia el ascenso en esos niveles como un ascenso en capacidad, yo lo asocio a responsabilidad social, y ahora me explico.

Fundamento de los niveles

Voy a dividir los niveles en tres aspectos: individual, grupal y social.

  • En el aspecto individual, cada fase debería representar una progresión para el iniciado, un nuevo campo en el que trabajar y un cambio en sus horizontes y perspectivas, también puede representar un reconocimiento a la labor y el trabajo que ha realizado para llegar hasta allí.
  • En el aspecto grupal, los niveles sirven como organización. Los que están en cierto nivel se supone que están capacitados, por ejemplo, a educar al nivel inferior, o a realizar rituales por su cuenta, o dirigir rituales en grupo. Cada grupo tiene su política al respecto.
  • El aspecto social es más complicado, tendría las mismas bases que el grupal, es decir; organización, conocer las capacidades de cada individuo a un nivel social más amplio y general. Sin embargo, actualmente tenemos cientos de grupos y tradiciones paganas cada una de su madre y de su padre y muchísima gente ignorante a las mismas… Que alguien sea Nivel 47 de la Tradición del Sol Radiante del Levante, a nadie le dice nada sobre las capacidades y responsabilidades de esa persona si no es familiar con la tradición.

¿Qué significa cada paso entonces?

A simple vista, como la mayoría de la gente supone, el ascenso por los niveles debería significar un aumento de su capacidad y conocimiento, como digo arriba, pero yo planteo:

1º ¿Dónde deja esto a los solitarios?

2º¿De qué sirve ese concocimiento?

La respuesta a ambas preguntas  es lo mismo que he mencionado al principio: responsabilidad social.

Básicamente, cuando alguien asciende de nivel, lo más importate no es que sea una enciclopedia con patas, o que tenga conexión directa con los dioses del Olimpo (esto me preocuparía), ni que al sonreír sus dientes destellen y crezcan flores a su paso.

Lo más transcendental que ocurre al subir de nivel, es que esa persona es responsable de un número cada vez mayor de gente. Se entiende que un iniciado puede enseñar a los no iniciados y practicar por su cuenta, un segundo nivel puede enseñar a no iniciados y a los de primer nivel, y pueden dirigir rituales con varias personas, para el tercer nivel se enseña a no iniciados, primer nivel, segundo nivel, y son capaces de crear, dirigir y liderar sus propias congregaciones, etc.

Resumiendo, los “Sumos” son líderes de un número cada vez mayor de gente.

Por eso, muchas tradiciones no reconocen de entrada a los solitarios como “Sumo” o sacerdotes con nivel de algún tipo, sin importar que sepan mucho o poco. El solitario ( a no ser que haya estado en grupos previamente, claro), carece de responsabilidades con otras personas y del entrenamiento necesario para liderarlas, aunque podría hacerlo, necesitaría demostrarlo primero.

Líderes

Aunque a muchos paganos la palabra les asuste y la asocie al concepto de “jefe” o “mandamás”. Un líder es en realidad alguien que asume las responsabilidades, guía y, sobre todo, es ejemplo de y para un grupo de personas.

¿Y porqué esto es importante?

Porque los “Sumos” y sus derivados tienen una responsabilidad, el título no está ahí para hacer bonito o creerse importantes, está ahí porque son líderes de un grupo de personas y deben de hacerse cargo de lo que ello significa. En mi opinión, no debería aplicarse a alguien que sabe mucho, a alguien con poderes especiales o alguien que se crea el ombligo del mundo. Se aplica a quien lidere realmente.

Hay mucha titulitis en el mundo pagano y poca gente que sepa realmente lo que implica. Por el momento los paganos somos pocos y pequeños, así que sentarnos como abueletes en el parque a señalar con el dedo a los Egos de 15 kilómetros o a las Sumas Sacerdotisas ordenadas por la Reencanración de Cleopatra es casi divertido, pero, ¿qué pasará más adelante?, ¿qué haremos si seguimos creciendo?, ¿cómo nos organizaremos?, ¿podemos enfrentarnos a los retos de la sociedad?

Divorcios dentro de un grupo, pérdidas personales, iniciados que viven situaciones de abuso, o que son alcohólicos, enfermos mentales, las relaciones interreligiosas, los grupos violentos, periodistas perezosos que nos ven como el último mono de feria al que señalar y reírse, etc, etc, etc. ¿De verdad están preparados muchos de los que presumen de “Sumos” para actuar como líderes y enfrentarse eficazmente a este tipo de cosas?

Básicamente, si el paganismo sigue creciendo, ¿qué haremos si no tenemos líderes que sepan si quiera lo que significa liderar? (no digo que no haya, imagino que los habrá, pero tengo la extraña impresión de que no demasiados).

Este es mi planteamiento del mes. Otro mes dentro de cuatro o así se me ocurrirá otra cosa.

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